Primera semana
- 7.2 Elementos estratégicos para la gestión del conocimiento / Mario Pérez-Montoro:
- Debate:
Felicitaros por escoger este tema para una unidad y por explicarlo de una manera tan clara. Personalmente es uno de los que me ha parecido más interesante y creo que nos hace enfocar nuestro trabajo desde una perspectiva que los bibliotecarios no estamos acostumbrados a tener en cuenta. Supongo que es porque soy bastante práctica, me gusta compartir lo que sé y rentabilizar la formación de la que disfruto al servicio, en primer lugar, de mis compañeros y, en segundo lugar, de la comunidad de usuarios a los que sirvo diariamente. Es como devolver parte de lo que se te ofrece, concienciarnos de que cada uno de nosotros somos un activo en nuestra empresa o institución.
Al margen de ésto, contemplo muchas veces como resulta más chic decir que te dedicas a la Gestión del Conocimiento que decir que eres Bibliotecario o Documentalista. Al final, es cuestión de modas porque creo que el objetivo final de un profesional de la información coincide bastante con la del gestor de conocimiento.
Centrándome en el asunto de este debate yo diría que lejos de que nuestro papel sea poco importante o bien nuestra participación sea tangencial, opino que si no hay un profesional de la información implicado en la gestión de conocimiento ésta estará avocada al fracaso. Ya que como experto será el adecuado para discernir sobre qué información es adecuada para la empresa haciendo partícipes a los distintos perfiles o segmentos que la representen y sabrá dar forma a ese conocimiento para hacerlo accesible a todos los miembros de la organización. Esa dimensión documental de la gestión del conocimiento es la que corresponde, por supuesto, al documentalista.
Me hace pensar que en el caso de la gestión de conocimiento 1+1 ha de ser más de 2. Y así hemos de hacerlo ver a las empresas: que invertir en conocimiento es beneficioso en más aspectos que el propiamente económico. Y, tal y como hemos leído en el artículo, es básico documentar la gestión de conocimiento, así que ¿cómo no vamos a ser piezas clave? Hemos de creerlo nosotros mismos y trabajar por demostrarlo para convencer de ello a nuestros dirigentes.
Un aspecto fundamental es evitar, ya no la fuga de capital humano, pero sí la fuga de conocimiento que en un momento dado puede hacer tambalear una empresa (testigos de algo parecido hemos sido). Por ello, habrá que tomar las medidas necesarias para que los procesos de formación y aprendizaje en los que la empresa ha invertido queden documentados en la empresa y transmitidos a otros miembros de la misma.
Además, apuntaría que el documentalista ha de estar presente en las 3 fases de implantación de un programa de Gestión de Conocimiento: en la primera del análisis porque precisamente entre otras cosas es la primera, aquella que requiere un conocimiento profundo de la organización y de lo que necesita en cuestión de conocimiento y sino lo averiguará por medio de encuestas, entrevistas u otros, para luego clasificar ese conocimiento y darle un valor semántico. En la segunda fase, en la de diseño, también porque hablamos de documentos y no de chorizos, hablamos de tratamiento y eso es lo nuestro, y hablamos de bases de datos y algo sabemos de ellas. Y hablo de estar en la tercera fase, de implementación, porque tras implantar programas pilotos es capaz de aplicar medidas correctoras para subsanar errores antes de una migración definitiva.
- 7.3 Sistema de gestión de contenidos Joomla / Marc Boldú :
- Debate:
Pertenezco a una ONG sin infraestructura tecnológica pero quiero implantar un sistema de gestión de contenidos. A priori el dinero que ingresa la ONG a través de las cuotas de socios, los donativos y las subvenciones se usará para financiar el objeto que representa la organización y pagar al personal que no es voluntario. Porque, aunque hay mucho voluntariado implicado, es imprescindible (a mi modo de ver) que haya una estructura mínima sólida y fija. Hemos de saber de partida si contamos con presupuesto 0 o, por el contrario, si creemos que la inversión en un CMS puede ser rentable para nuestra organización.
- 7.1 Mapas conceptuales para la representación del conocimiento / Cristòfol Rovira:
- Debate:
Tal y como hemos leído, el mapa conceptual permite visualizar gráficamente conceptos, ideas y relaciones de un autor sobre un tema, indicando con su orden (otra ventaja) la relevancia del autor sobre ellas. Lo que sí es cierto es que el grafismo y la estructura adecuada del mapa ayudan extraordinariamente a un rápido entendimiento del conocimiento incluido en una web, lo cual es una de sus ventajas. La utilidad, la usabilidad es otra y el objetivo de su confección.
Ese respeto a la voluntad del autor también se transmite en los libros, donde el autor tiene potestad para definir la estructura de la portada. Es una forma de dejar su impronta personal. Si encima la estructura nos orienta sobre su localización estamos hablando de una especie de gps conceptual, de un sistema de geolocalización de conocimiento. Es el valor añadido que se puede dar al mapa conceptual, haciéndole navegable.
Me resulta curioso que empezará históricamente como un instrumento de medición y haya evolucionado como elemento de síntesis. Me recuerda al índice de un libro, elaborado por el propio autor y que refleja en un orden descendente el contenido de la obra prácticamente en una sola página. Elemento muy importante si se quiere seleccionar un contenido.
En principio, esa estructuración, ese orden y ese grafismo pueden parecer que imprimen rigidez al desarrollo de un mapa, pero creo que lo que supone es una planificación previa, una mayor reflexión.
Ahora bien, inmersos en la era de Internet y la WWW los mapas conceptuales parecen haberse convertido en mapas de navegación. El mapa de navegación parece, en mi opinión, más flexible, menos pensado, el grafismo tiene menos peso y el orden también. Por qué decantarse por uno u otro, la verdad es que aunque ambos puedan ser compatibles y complementarios, creo que sería duplicar trabajo. Yo estudiaría qué infraestructura tengo tanto de capital humano (personal) como de capital económico (presupuesto y tiempo) para dedicar a la confección de un mapa y en qué área de conocimiento me voy a mover, y en virtud de esos factores, elegiré el mapa conceptual o el de navegación. A mi humilde entender, pienso que el primero me llevaría bastante más recursos aunque le veo más integral y completo ya que incluye la representación conceptual pudiendo ser a su vez navegable.
Podemos decir que se trataría de seguir por un sendero de migas o mapa de navegación o por un sendero lógico de conocimiento basado en las relaciones entre conceptos.
Tal y como hemos leído, el mapa conceptual permite visualizar gráficamente conceptos, ideas y relaciones de un autor sobre un tema, indicando con su orden (otra ventaja) la relevancia del autor sobre ellas. Lo que sí es cierto es que el grafismo y la estructura adecuada del mapa ayudan extraordinariamente a un rápido entendimiento del conocimiento incluido en una web, lo cual es una de sus ventajas. La utilidad, la usabilidad es otra y el objetivo de su confección.
Ese respeto a la voluntad del autor también se transmite en los libros, donde el autor tiene potestad para definir la estructura de la portada. Es una forma de dejar su impronta personal. Si encima la estructura nos orienta sobre su localización estamos hablando de una especie de gps conceptual, de un sistema de geolocalización de conocimiento. Es el valor añadido que se puede dar al mapa conceptual, haciéndole navegable.
Me resulta curioso que empezará históricamente como un instrumento de medición y haya evolucionado como elemento de síntesis. Me recuerda al índice de un libro, elaborado por el propio autor y que refleja en un orden descendente el contenido de la obra prácticamente en una sola página. Elemento muy importante si se quiere seleccionar un contenido.
En principio, esa estructuración, ese orden y ese grafismo pueden parecer que imprimen rigidez al desarrollo de un mapa, pero creo que lo que supone es una planificación previa, una mayor reflexión.
Ahora bien, inmersos en la era de Internet y la WWW los mapas conceptuales parecen haberse convertido en mapas de navegación. El mapa de navegación parece, en mi opinión, más flexible, menos pensado, el grafismo tiene menos peso y el orden también. Por qué decantarse por uno u otro, la verdad es que aunque ambos puedan ser compatibles y complementarios, creo que sería duplicar trabajo. Yo estudiaría qué infraestructura tengo tanto de capital humano (personal) como de capital económico (presupuesto y tiempo) para dedicar a la confección de un mapa y en qué área de conocimiento me voy a mover, y en virtud de esos factores, elegiré el mapa conceptual o el de navegación. A mi humilde entender, pienso que el primero me llevaría bastante más recursos aunque le veo más integral y completo ya que incluye la representación conceptual pudiendo ser a su vez navegable.
Podemos decir que se trataría de seguir por un sendero de migas o mapa de navegación o por un sendero lógico de conocimiento basado en las relaciones entre conceptos.
Tal y como hemos leído, el mapa conceptual permite visualizar gráficamente conceptos, ideas y relaciones de un autor sobre un tema, indicando con su orden (otra ventaja) la relevancia del autor sobre ellas. Lo que sí es cierto es que el grafismo y la estructura adecuada del mapa ayudan extraordinariamente a un rápido entendimiento del conocimiento incluido en una web, lo cual es una de sus ventajas. La utilidad, la usabilidad es otra y el objetivo de su confección.
Ese respeto a la voluntad del autor también se transmite en los libros, donde el autor tiene potestad para definir la estructura de la portada. Es una forma de dejar su impronta personal. Si encima la estructura nos orienta sobre su localización estamos hablando de una especie de gps conceptual, de un sistema de geolocalización de conocimiento. Es el valor añadido que se puede dar al mapa conceptual, haciéndole navegable.
Me resulta curioso que empezará históricamente como un instrumento de medición y haya evolucionado como elemento de síntesis. Me recuerda al índice de un libro, elaborado por el propio autor y que refleja en un orden descendente el contenido de la obra prácticamente en una sola página. Elemento muy importante si se quiere seleccionar un contenido.
En principio, esa estructuración, ese orden y ese grafismo pueden parecer que imprimen rigidez al desarrollo de un mapa, pero creo que lo que supone es una planificación previa, una mayor reflexión.
Ahora bien, inmersos en la era de Internet y la WWW los mapas conceptuales parecen haberse convertido en mapas de navegación. El mapa de navegación parece, en mi opinión, más flexible, menos pensado, el grafismo tiene menos peso y el orden también. Por qué decantarse por uno u otro, la verdad es que aunque ambos puedan ser compatibles y complementarios, creo que sería duplicar trabajo. Yo estudiaría qué infraestructura tengo tanto de capital humano (personal) como de capital económico (presupuesto y tiempo) para dedicar a la confección de un mapa y en qué área de conocimiento me voy a mover, y en virtud de esos factores, elegiré el mapa conceptual o el de navegación. A mi humilde entender, pienso que el primero me llevaría bastante más recursos aunque le veo más integral y completo ya que incluye la representación conceptual pudiendo ser a su vez navegable.
Podemos decir que se trataría de seguir por un sendero de migas o mapa de navegación o por un sendero lógico de conocimiento basado en las relaciones entre conceptos.
Así que a la hora de decantarme por uno u otro CMS elegiría sin lugar a dudas lo mejor en relación precio/calidad. Descarto desarrollos internos, hechos a medida, que salen caros, como son exclusivos son menos interoperables, son dependientes de su empresa creadora y, por experiencia, opino que te puedes pasar toda la vida pagando parcheos y mejoras por mucho estudio previo y planificación que se haga de la organización. Y yo aplicaría el concepto que aplico en mi vida privada, en cuestión de tecnología no invertir demasiado porque la obsolescencia está garantizada en tiempos record.
En segundo lugar, comprar un producto elaborado, competitivo y consolidado en el mercado sale más barato, pero supone tener que acoplarse la organización a él y sigue suponiendo un desembolso. Si contamos con dinero suficiente yo me inclinaría por esta opción y trataría de elegir un producto experimentado por otras organizaciones semejantes a la nuestra de cara a poder realizar intercambios informacionales y establecer relaciones entre organizaciones.
Si, por el contrario, no estamos dispuestos a invertir nada, no queda otra que optar por un software libre y gratuito, al margen de pagos de licencias. Exigirá también adaptarlo a nuestra estructura organizativa. Pero los open source tienen la ventaja de que son productos más flexibles que permiten personalizarlo. Para el mantenimiento y actualización conviene agenciarse un voluntario más que manitas o un fijo formado para asegurar la pervivencia del CMS en un plazo razonable. Aunque siempre se puede pagar este servicio suelto. Además, en este tipo de sistemas la comunidad de usuarios ayuda bastante en el desarrollo de novedades y la colaboración es más frecuente y estrecha. La información se convierte en conocimiento al compartirlo.
Lo que en ningún caso escogería es la externalización del servicio (SaaS). El hecho de la convivencia entre personal de distintas empresas no me resulta óptimo, además la inestabilidad del personal en el mercado laboral provoca demasiadas fugas de información corporativa y de formación perdida. Estás vendido, siempre en manos de los demás. Quizás lo único que ahorra es tiempo, y según se mire a mi entender.
